La primera vez que usé miel para la tos de mi hijo fue por desesperación. Eran casi las dos de la mañana, él con tos nocturna cada cinco minutos, ojitos llorosos, yo con sueño, cansancio y cero paciencia. Me acordé de lo que siempre decía mi abuela: “Dale tantita miel, eso calma la garganta de …
