La alimentación emocional, comer en respuesta a emociones en lugar de al hambre física, no es una debilidad de carácter ni falta de fuerza de voluntad. Es una respuesta neurobiológica aprendida, frecuentemente desde la infancia, que tiene base en los mismos circuitos cerebrales de recompensa que regulan otras conductas placenteras. Entenderla como tal es el …









