Viajar somete al cuerpo a una serie de desafíos poco habituales: cambios de zona horaria, exposición a microorganismos diferentes a los del entorno habitual, alteraciones del sueño, cambios de dieta y, frecuentemente, mayor estrés logístico. No es casualidad que muchas personas regresen de un viaje con algún malestar digestivo, respiratorio o simplemente agotamiento que tarda …









